domingo, 27 de abril de 2014

Escritura creativa: Taller de escritura y magia


Hola,
Aquí podéis ver mi nuevo libro:

http://www.amazon.com/Taller-escritura-magia-Spanish-Edition-ebook/dp/B00JPPBY88
y también aquí:

http://www.readontime.com/ROT/editorial-circulo-rojo-editorial-anubis/patricia-sanchez-cutillas/taller-de-escritura-y-magia_9788490761618.html

martes, 22 de abril de 2014

Acaba de aparecer mi nuevo libro Taller de escritura y magia. Aquí tenéis una parte del capítulo dedicado a las diosas Luna.

Como la Luna tiene muchas facetas, hay muchas diosas. Aquí vamos a centrarnos en las griegas. Los griegos relacionaban estas tres caras de la Luna con la doncella Perséfone, la madre Deméter y la anciana Hécate, y otras veces con Artemisa, Selene o Febe y Hécate.
En el caso de Selene su nombre procede de selas, luz. En el Himno homérico a Hermes es la brillante Selene, hija de Palas. Helios, el Sol, era su hermano y Eos, la diosa de la aurora, su hermana. Cuando el Sol terminaba su viaje a través del cielo, Selene comenzaba el suyo y la noche caía sobre la Tierra.
Tú puedes crear muchas historias con la Luna. O bien con la Luna como símbolo reforzando tu historia o bien utilizando los arquetipos de las diosas lunares.
Como ya hemos dicho, una de las tríadas más importantes era Hécate, Deméter y Artemisa. Ya hemos tratado de Deméter en el capítulo I, por tanto hablaremos en este de Hécate y Artemisa.

Hécate y las locuras del subconsciente
Al principio Hécate, la diosa de la luna nueva, era una de las manifestaciones de la Gran Diosa. Se la representaba con tres cabezas de animal, (de perro, serpiente y caballo). Después evolucionó a una diosa con tres cabezas humanas: la joven (luna creciente), la madura (llena) y la anciana (menguante o nueva). Por esta razón su estatua se colocaba en las encrucijadas y podía ver el pasado, el presente y el futuro. Esto le convertía en la diosa de la profecía, de la adivinación y de los hechizos. Después las fases de la Luna se transformaron en tres diosas: Artemisa, Febe y Hécate; o Perséfone, Deméter y Hécate. Las tres eran manifestaciones de la Gran Diosa.
Como una de las facetas de Hécate era Perséfone, la diosa semilla, señora del inframundo y de la primavera, estaba relacionada con la muerte, la resurrección, el mundo subterráneo, lo oculto, la magia negra y los fantasmas. Podía manejar energías sutiles, tanto para el bien como para el mal, y vigilaba la frontera entre el mundo de los muertos y el de los vivos. Para los griegos el inframundo estaba en el interior de la tierra y representaba el subconsciente, mientras que la superficie de la tierra simbolizaba lo racional y el cielo la espiritualidad. Como diosa del inframundo, concedía a los mortales sueños y visiones con los que podían solucionar problemas de sus vidas. También se consideraba al inframundo el útero de la tierra, el lugar donde se gestaba la creatividad. Encarnaba también la oscuridad y sus terrores, los mundos ocultos, inspiraba lo tenebroso y era la diosa de los misterios. Portaba antorchas para iluminar el inframundo y tenía la capacidad de saber lo que ocurría en el mundo del infierno. La noche del 1 de noviembre estaba dedicada a ella. Los griegos y romanos consideraban que en el interior de la tierra había grandes riquezas, minas y piedras preciosas, por esa razón también se relaciona a Hécate con la prosperidad.
Era la diosa de la transformación. Regía la transformación de las mujeres por la menopausia y la transformación de las almas a las que llevaba al mundo de los muertos. Por esa razón es también la alquimista y la artista suprema.
Sus árboles sagrados eran los tejos y los álamos negros. El laberinto serpentino se conocía como la rueda de Hécate. Sus símbolos eran el caldero, la tela de araña, las plumas de búho y la espada o athame. Con ella iba siempre el can Cerbero, el guardián del infierno, que tenía tres cabezas. A veces una de las caras de la diosa se representaba como una perra, por lo que también le llamaban la perra negra. Se le asociaba con los perros que ladran a la Luna. En el tarot el arcano de la Luna son dos perros que ladran a la Luna mientras un cangrejo emerge de las aguas del subconsciente.
En El tarot mítico, las autoras representan a Hécate en la carta de la Luna:

El encuentro con Hécate, la diosa-Luna, es el enfrentamiento con un mundo transpersonal, donde los límites personales se borran y el sentido de la dirección y el ego se han perdido. Es como si tuviéramos que esperar sumergidos en las aguas de este mundo a la vez que surgen las nuevas posibilidades que con el tiempo se van a convertir en nuestro futuro. Pero las aguas oscuras del subconsciente colectivo contienen a la vez lo positivo y lo negativo, y a veces es difícil distinguir sus movimientos cambiantes de la locura y el engaño.


Patricia Sánchez-Cutillas