domingo, 17 de diciembre de 2017

Acertijo literario diciembre 2017


Os pongo un acertijo literario. ¿Quién es este personaje? La solución está al final de la página

Es todo un maestro del marketing.
Aunque es un animal habla muy bien.
Sus botas son la envidia de toda la comarca.
Convirtió a un hombre muy pobre en el yerno del rey.
Es astuto.

Se inventó un título nobiliario.
—Tiene muy buenos modales.



LA NOVELA LA ISLA DE LA NADA
Os presento otra de mis novelas, La isla de la nada: Licinio y Samala tienen que investigar una muerte a través de un diario de sueños. Su autora ha muerto en extrañas circunstancias unos años antes. Los detectives tendrán que explorar el subconsciente de la víctima para saber qué ha ocurrido. Mientras tanto irán conociendo a gente de su entorno y de su familia, y descubrirán que el recuerdo de la víctima sigue influyendo y afectando a todos, como la energía de una estrella muerta que desaparece, pero cuyos rayos se siguen viendo en el vacío del universo. La novela está basada en el juego de la oca, un juego esotérico y espiritual que representa la ruta del Camino de Santiago. Cada sueño es el equivalente a una casilla con una oca, de forma que los detectives van avanzando en su investigación hasta que llegan al final, al jardín de las ocas. Pero el encuentro con la verdad les deja desasosegados, y ellos mismos reconocen que se han convertido en personas diferentes, que la investigación, el contacto con los sueños y con la parte más primitiva del ser humano ha sido para ellos un proceso alquímico sin camino de retorno. La isla de la nada es una novela que renueva la forma de escribir suspense, que nos ofrece los paisajes del mundo de los sueños como una llave no solo para entender el alma humana sino como una herramienta de la vida práctica y real.
 
Solución: El gato con botas.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Lo que las paredes cuentan






Hola,
Me es grato comunicarte que mi relato Lo que las paredes cuentan, ha quedado finalista en el III Premio de Literatura Erótica Válgame Dios. En estas fotos aparezco con la ganadora y las otras finalistas en la fiesta de entrega de premios. La editorial no ha puesto mi nombre en el relato (¿¿¿???), y lo ha publicado con el seudónimo Las ménades. Estamos a la espera de que se solucione. El libro se llama El pequeño Courbet y otros cuentos.


viernes, 23 de junio de 2017


Hola,
Os pongo unas líneas de la traducción al francés de mi libro TALLER DE ESCRITURA Y MAGIA, con el título de ATELIER D´ECRITURE ET MAGIE. Si queréis leerlo en francés, por practicar o porque es vuestra lengua materna, lo podéis encontrar en Amazon en la página:
https://www.amazon.co.uk/dp/B072WDFPQ3





CHAPITRE I – LE TEMPS CYCLIQUE ET L’ÉTERNEL RETOUR DANS NOS HISTOIRES

Le temps vécu par nos ancêtres n’était pas le même que le notre. Alors que nous nous demandons où nous allons, comment sera le futur, nos ancêtres connaissaient bien les grottes et portes du destin et savaient que chaque hiver entraîne une époque de mort, et que chaque printemps, une autre de résurrection. La mort n’était pas conçue comme un final tragique, mais comme une partie supplémentaire de la vie, une transition d’un état à un autre.
Il existe de nombreux mythes dans lesquels le protagoniste est le temps, en particulier le temps cyclique, qui dirige l’agriculture et l’élevage. Nous allons en lire quelques-uns, et voir comment l’intérêt pour le temps a été reflété dans certaines légendes et œuvres littéraires. Et, le plus important, comment nous pouvons les utiliser pour écrire.

Qu’est-ce que le temps cyclique ?
On appelle temps cyclique quand une série d’évènements se répètent périodiquement. Il est très présent dans le mythe d’Isis et d’Osiris. Ces dieux étaient frères et formaient un couple heureux. Osiris aimait sa sœur depuis sa création dans le ventre de sa mère. Tous deux donnèrent beaucoup de dons et de cadeaux au genre humain comme l’architecture, apprendre à tisser, la civilisation… Isis était connue comme la Grande Magicienne et Osiris, qui était également le roi d’Égypte, comme le dieu de la végétation.
Seth, leur frère, se maria avec la déesse Nephtys, et il détestait et enviait Osiris. Un jour il lui prépara un piège. Osiris était beaucoup plus grand que le reste des dieux et Seth fit construire à sa taille un long coffre en bois noble avec des ornements magnifiques. Il organisa une fête et invita de nombreux dieux, et parmi eux, Osiris. Rapidement Isis, la plus intelligente des quatre frères, se méfia, et demanda à son mari de ne pas y aller. Mais Osiris ne prit pas au sérieux les avertissements de sa femme. Il arriva à la fête et, lorsque tous les invités avaient bu et s’étaient détendus, Seth plaça le coffre au milieu de l’enceinte. Ils commencèrent à plaisanter et Seth annonça qu’il offrirait le coffre à celui qui aurait la même taille. Les convives se placèrent dans le coffre les uns après les autres. Mais pour tous il y avait trop d’espace, il était trop large. Jusqu’à ce qu’arrive le tour d’Osiris. Il se plaça à l’intérieur et c’était la taille exacte de son corps. Dès qu’il fut dedans Seth referma le coffre, le scella et ordonna à ses serviteurs de le jeter au Nil.


(Extraído de TALLER DE ESCRITURA Y MAGIA. Autora: Patricia Sánchez-Cutillas. Traductora: Caroline Busquet).

domingo, 28 de mayo de 2017

ACERTIJO LITERARIO MAYO 2017



¿Quién es este personaje literario?

Un oráculo le amargó la vida.
Su padre es un tirano con él.
Cuando está solo, no para de hablar consigo mismo.
Vive en una torre.
Es príncipe.
Se hace muchas preguntas.
Su autor tiene nombre de utensilio de bruja y de transporte marítimo.

A pesar de su nombre, no ha visto mucho mundo.

(Creado por Patricia Sánchez-Cutillas)



¿Quieres asomarte a los talleres de escritura creativa?

http://www.talleresdeescrituracreativa.es
http://litarot.es

patricia@talleresdeescrituracreativa.es


Solución: Segismundo

domingo, 21 de mayo de 2017

¿Te gusta escribir?



¿Te gusta escribir?

Ya tienes la nueva edición revisada y con dos capítulos más que me ha hecho la editorial Corona Borealis. Lo puedes encontrar distribuida en tu librería más cercana.
Aquí te pongo el índice de contenido. Los ejercicios los llamo Elección artísticas, un término más lúdico que ejercicio o práctica.


Índice de contenido

 Todos somos artistas.
CAPÍTULO I
 Cómo dotar de alma a tus personajes
¿Cómo se construyen?.
Mostrar en vez de demostrar.
¿Qué nombre puedes poner a tus personajes?
Elección artística..
CAPÍTULO II
 Pon un punto morboso a tus personajes.
Elección artística.
CAPÍTULO III 
Lo que sueñan nuestros personajes.
Todo tiene su significado.
 La emoción y no la razón.
Los arquetipos y los elementos culturales.
No expliques.
La lógica del sueño.
 Elección artística.
CAPÍTULO  IV 
Las metáfora oníricas en la narración.
La actividad diurna o vigilia de los personajes.
Los estímulos externos.
Los personajes.
Los sueños sexuales
Las pesadillas.
La ausencia de moral.
Los sueños en la narración.
Elección artística.
CAPÍTULO V 
Narrar a través de los colores.
Negro.
Blanco.
Marrón.
Rojo.
Verde.
Azul.
Gris.
Rosa
Amarillo.
Elección artística.
CAPÍTULO VI
Los juegos literarios.
El juego de la oca.
El tarot y la baraja española
El castillo de los destinos cruzados.
El juego y la literatura.
Juegos literarios.
Elección artística.
CAPÍTULO VII
El diálogo.
¿Cómo tiene que ser un diálogo?
Diferencias entre el diálogo directo y el indirecto.
La forma de hablar de los personajes.
Elección artística. 
CAPÍTULO VIII
El olor en nuestras historias.
La importancia del olor.
Las descripciones en El perfume
Cómo describir olores.
Elección artística.
CAPÍTULO XIX
Los bestiarios
¿Qué son los bestiarios?
El cuerpo. 
Las características y el comportamiento.
El hábitat.
La alegoría.
Los bestiarios y los libros.
Elección artística. 
CAPÍTULO X
La magia de los cuentos de hadas.
Aprende a interpretar su mensaje.
Los argumentos según los Hermanos Grimm.
Análisis del cuento Hermanito y Hermanita.
El simbolismo.
Los números.
Los ataques de la madrastra.
Los personajes.
La victoria del amor y de la cohesión.
El collar de oro.
La suplantación.
La justicia.
Los cuentos de hadas en las obras actuales.
Elección artística.
Bibliografía.




domingo, 14 de mayo de 2017

Manual de escritura creativa "¿Te gusta escribir?"


Hola, os pongo unas líneas sobre el libro ¿Te gusta escribir?. La editorial Corona Borealis ha hecho una edición estupenda.


CAPÍTULO I Cómo dotar de alma a tus personajes

Construir personajes es labor de artesanos. Dotarlos de alma es labor de artistas.
Tus personajes deben ser creíbles, deben hacer olvidar al lector que no existen, deben hacerle olvidar que esa escena que se forma a través de las palabras no son más que signos impresos en el papel.

Sin ellos no existe la ficción.
En tu universo literario tienes que ser consciente de quién actúa, cómo habla, cuáles son sus colores favoritos y por qué, cómo es su aspecto físico, cuáles son sus deseos, temores u obsesiones, qué sentido tiene más desarrollado, cómo está decorada su casa o su habitación, qué lugares frecuenta y con qué tipo de gente se relaciona. Aunque estos datos no aparezcan en la narración, el autor o autora tiene que saberlo. Sacar en una escena un mechero de plástico en vez de uno de oro es una forma de dar información. Si se toma una coca cola en vez de una fanta o un zumo estás dando información sobre el personaje.

¿Cómo se construyen?
¿Cómo se puede dar a luz a un personaje? Es sencillo. Quizá pienses que no se te ocurre ninguno. Pero a lo largo de tu vida has conocido a mucha gente. Tu memoria ha asimilado mucha información, diferentes psicologías, gustos y acciones. Dentro de la memoria no se borra nada. Quizá te cueste acceder a tu banco de datos. Pero todo lo conocido permanece en ti.
Tenemos un gran potencial en nuestro interior que podemos utilizar. Un potencial intuitivo e intelectual, elementos muy eficaces para dar vida y verosimilitud a seres de ficción.
Puedes crearlos de varias maneras. Una de ellas es fijarte en alguien que tengas cerca. Lee el comentario de E.M. Forster:

A todos nos gusta fingir que no usamos personas reales, pero en realidad lo hacemos. Yo he usado algunas de mi familia. La señorita Bartlett era mi tía Emily; toda la familia leyó el libro, pero nadie se dio cuenta. Tío Willie se convirtió en la señora Failing…

Puedes tomar a una persona de la realidad como indica este autor. Pero recuerda que, sobre el papel y engarzado en tu historia, sufrirá una evolución, acabará tomando vida propia y se desvinculará de la persona original. Y no cometas la equivocación de pensar que necesitas haber viajado mucho o conocer en este momento a mucha gente para crear buenos personajes. El conductor del autobús al que subes cada día, las personas de tu oficina o el panadero te pueden servir por igual.

También puedes tomar otra opción buena tanto para la vida como para la Literatura. Si hay una parte de ti que te escuece o que escondes, una parte que intentas tapar, sácala, conviértela en un personaje y así te liberarás de su tiranía. Si una parte de ti siente envidia, aprovéchala, dale una salida creativa, metamorfoséala en un personaje envidioso. Todo lo que tienes en tu interior lo puedes utilizar para escribir, tanto tu parte luminosa como tus sombras. Cocínalo. Es la química lo que cuenta, la manera de combinar los ingredientes, el interés que pone las manos que las mezcla. 


Patricia Sánchez-Cutillas, ¿Te gusta escribir?

domingo, 23 de abril de 2017

Crear personajes a partir de los arquetipos de los dioses griegos: Dionisio


Hola, aquí tenéis un ejemplo de un personaje dionisio. ¿Cómo sería un personaje creado a partir del perfil psicológico de este dios? Os pongo un ejemplo. Si queréis saber más, podéis tener más información en el libro Mitología para curiosos, que podéis encontrar en Amazon.


El personaje Dionisio

¿Dónde encontramos a Dionisio? Le podemos ver en un corro de gente; mientras él habla, los demás están riendo. Dionisio es la persona con chispa, atractiva por su alegría. Siempre se encuentra rodeado de gente, especialmente de mujeres. Pero no porque él lo busque, sino porque los demás le buscan. No es un gracioso de chiste fácil ni hiriente, sino que hace reír por la inteligencia y por el ingenio. Es el invitado que nunca aparece porque tiene varios compromisos a la vez, el amigo que siempre pega plantón pero al que se le perdona todo, el que llora de emoción escuchando una ópera y el que, cuando verdaderamente tienes un problema, milagrosamente aparece y te apoya.




Dionisio vive al límite. A veces se enfada con una sociedad que le impone normas. Le gusta la trasgresión y escandalizar a los individuos convencionales.
Pasará una faceta en la que no creerá en la monogamia ni en el matrimonio y no le importará predicarlo a los cuatro vientos. Mantendrá relaciones sexuales con hombres, con mujeres, y también probará las combinaciones más diversas. Dionisio no esconderá sus experiencias ni las vivirá con vergüenza sino que se las contará a cualquier conocido.
La sexualidad en él es desinhibida. A veces se pasará bebiendo. Otras veces no podrá controlar su adicción a la comida, y si gana mucho dinero, lo gastará todo. Es generoso, vital, charlatán, simpático y en cualquier sitio al que vaya será el centro.
Bajo esa apariencia de vida descontrolada se esconde una gran sabiduría. Sabrá dar el consejo adecuado y la visión adecuada a un problema.
Es indolente, a veces un poco vago, confía demasiado en la vida pero, no sabemos por qué razón, todo le acaba saliendo bien. Laboralmente, escogerá siempre profesiones relacionadas con el arte: escritor, actor....; profesiones que no están sometidas a un horario estricto y que le permiten trabajar por la noche, como, por ejemplo, el cantante de rock que lleva al éxtasis a su público.
También Dionisio es una fuerza dentro de una persona, una faceta, una tendencia o una época de su vida.

Patricia Sánchez-Cutillas, Mitología para curiosos











viernes, 7 de abril de 2017

ACERTIJO LITERARIO ABRIL 2017



¿Quién es este personaje?


Nació adulta.
Su marido es un poco chivato.
Es más persuasiva que Dios.
Le gusta saltarse las normas.
Entre ser obediente y ser sabia, eligió ser sabia.
Nunca se comió una manzana, pero la criticaron mucho por ello.

La maldijeron por elegir la inteligencia.


(Creado por Patricia Sánchez-Cutillas)


http://www.talleresdeescrituracreativa.es
http://www.litarot.es

patricia@talleresdeescrituracreativa.es


(Solución: Eva)

martes, 4 de abril de 2017

Relato de Patricia Sánchez-Cutillas, "La diosa de Romualdo"


Aquí tenéis un cuento mío que fue publicado hace unos añitos por la Junta de Andalucía. A ver si adivináis el final



LA DIOSA DE ROMUALDO



Me gusta ser la diosa de Romualdo. Hace ya diez años que vivimos juntos. Apareció un día en mi puerta por casualidad. No trajo nada consigo, ninguna señal de su anterior pasado, ningún nombre, dirección u objeto. Aún así, supe desde el principio que no era un cualquiera sino que, simplemente, la vida no se había comportado con él. Me hechizaron sus ojos azabaches, el aplomo melancólico de su mirada y la mansedumbre errada de su figura. Y le abrí la puerta para dejarlo entrar.
A pesar de su abandono, por su delicadeza al acercarse a mí, al apretar su cuerpo contra el mío, deduje que ya había vivido con otra mujer. Sin embargo, nunca dio muestras de echarla de menos. No sé qué habría pasado pero yo sabía que en su corazón no había ninguna nostalgia hacia mi predecesora.
Y esa total ausencia del ayer me hacía sentir como si solo hubiera existido yo, como si el hecho de haberle abierto la puerta fuera el de inculcarle vida para empezar a ser.
Por eso me fastidió tanto la intromisión de Rosana. Parecía que iba a poner en peligro mi condición de diosa, aunque, como más tarde me di cuenta, no hizo sino afianzarla.
Era la pelirroja del bajo. No sé qué tenía que, aunque no valía nada, se los llevaba a todos detrás. Para mí que era por su manera de menearse. Alguna vez mientras Romualdo y yo esperábamos al ascensor, llegaban Hilario y ella de dar una vuelta. Hilario siempre me pareció muy agradable y nos saludábamos intercambiando pequeños chismes de la vecindad. No nos dábamos cuenta de que, mientras tanto, los otros dos estaban embelesados. Cuando por fin Hilario se decidía a subir las escaleras hasta su rellano, Rosana lo seguía, y Romualdo se la comía con la mirada, casi jadeando. Y es que lo sabía hacer muy bien, la muy perra. Subía con mucha lentitud y esmero. Cada vez que se posaba sobre un escalón, inclinaba la cadera levemente hacia dentro, provocando una suave ondulación en la nalga, y un calambre en los ojos de Romualdo que lo hacía respirar aún más fuerte. Así, iba subiendo peldaño a peldaño y el otro se hubiera lanzado si no fuera por que yo estaba delante. Cuando llegaba al rellano, aprovechaba que Hilario estaba metiendo la llave en la cerradura para girar su cuello con suavidad hacia nosotros, con mucha lentitud, para darle tiempo a que apreciara el brillo de su pelo rojizo y las ondas que se formaban al moverse. Lo miraba un momento con fijación, con una especie de atrevimiento tímido, para seducirlo con esa mezcla de desprotegida fatalidad diluida en sus ojos infantiles, que tanto gusta a los que son tan sensibles como mi Romualdo. Y cuando íbamos subiendo en el ascensor, notaba yo que una nube de nostalgia lo circundaba, como si estuviera sopesando en su interior si valdría más la pena ser libre que ser leal.
Por esos pequeños encuentros me di cuenta que a Romualdo le gustaba mucho Rosana. En cuanto podía se pasaba horas y horas en el balcón, mirando como ella tomaba el sol unos pisos más abajo. Por supuesto, se sabía observada, pero tenía la suficiente picardía para hacerse la ignorante. Le gustaba dejarse mirar, paladear sentirse añorada y, supongo, vivir esa sensación platónica que la convertía casi en reina.
Y es que en realidad Romualdo tenía algo de ingenuo con el género femenino. Parecía estar dotado de una gran experiencia, pero había en él cierta candidez que lo hacía manejable, y que cualquier malintencionada podría advertir con facilidad. Por eso me repateaba un poco la Rosana. Con su estilo de muñeca frágil de puticlub, me lo había engatusado de la manera más desgarrada.
A partir de entonces apenas comía ni le gustaba estar a mi lado. Buscaba la soledad y se pasaba las tardes en el balcón con la cabeza inclinada hacia abajo, mirando cómo coqueteaba en el parque con otros. Yo no entendía cómo Hilario no la tenía más en cintura, o si estaba al tanto de sus correrías, porque ella acababa siempre desapareciendo detrás de los matorrales con alguno. Y mi Romualdo se quedaba en el balcón casi llorando. Observaba con pesadumbre la puerta de la calle y luego a mí, sin ningún odio, aceptando su destino contradictorio.

Comprendí que esa situación no se podía prolongar durante mucho tiempo. Yo debía de ser más flexible. Aunque se me rompiera el alma por no verlo en casa, debía aceptar su naturaleza y, si quería mantenerlo a mi lado, dejarle un margen de libertad. Al fin y al cabo conmigo tendría comida y cobijo. Siempre volvería a mi lado. Yo era su diosa, poseedora de su destino, y ninguna golfa callejera me iba a derrocar. Dejarse llevar por sus instintos lo haría volver a mí, incluso más dócil.
Una tarde que estaba mirando hacia el parque lo llamé. Le abrí la puerta sin decir nada. Sostuvimos un momento las miradas aunque él enseguida bajó la suya. Lo había entendido. Cruzó la puerta con lentitud, volviéndose para saber si lo iba a llamar en el último momento. No lo hice. Él bajó con solemnidad las escaleras, aunque yo sé que el último tramo lo hizo corriendo.
Me daba igual que estuviera con Rosana. Ella lo haría sufrir antes de entregarse a él. Pero aún así aquella misma noche volvería.
Y lo hizo. Cansado, con la respiración entrecortada y, me cuesta decirlo, feliz. Yo hice como si no notara ningún cambio en su vida. Sin apenas hablarle, le puse la cena que amorosamente había hecho para él. Esas eran mis armas. Ya que no le podía despertar grandes pasiones, lo ganaría por los pequeños detalles de la vida cotidiana. Siempre tendría su comida a punto, sin recibir a cambio ninguna queja ni ningún sermón. Y además, eso me encumbraba aún más. Yo era su diosa, por lo tanto, estaba muy por encima de esas pasiones suyas.
Lo de Rosana le duró poco. Todo el frenesí se convirtió en comodidad. Ella le despertó el deseo de conocer la vida. Y a pesar de que esto le favoreció en un principio, luego se le volvió en contra. El fiel amante dejó de serlo, de suspirar durante horas desde el balcón, y ella se convirtió en la vecina con un culo soberbio y siempre accesible.
Hasta cierto punto me alegré. Ya era hora de que se le bajaran los humos a esa perra, simulacro de nena de gánster de los cincuenta. Pero, como contrapartida, alguna noche se las pasaba fuera de casa. Incluso a veces desaparecía durante tres o cuatro días. Empecé a dudar si yo realmente era su diosa. Me hizo pasar momentos muy angustiosos. ¿Le habría pasado algo? ¿Aparecería en la puerta de cualquier otra de la misma manera que había aparecido en la mía? Sobre todo este último pensamiento me torturaba.
Afortunadamente siempre volvía cansado y cabizbajo. Yo le reñía y lloraba y él escuchaba silenciosamente, indicándome que lo sentía mucho, pero que aún así lo volvería a hacer. Al final todo quedaba en un susto, unas cuantas lágrimas y la consabida reconciliación y, al día siguiente, salíamos otra vez juntos a pasear.

Ahora ya es viejo. Han pasado los años de zozobra de su juventud. Apenas mira a las hembras. Ha perdido todo el interés por ellas y lo único que parece preocuparle es la comida. Como si hubiera cambiado una pasión por otra. Eso le ha hecho aumentar de peso. Pero yo lo prefiero así, es más hogareño. Por supuesto, le siguen gustando los paseos, en especial el de la última hora de la tarde porque es el más largo. Atravesamos el parque juntos y cuando llegamos a la arboleda, él me trae algún palo asequible para llevar en su boca y yo se lo lanzo bien lejos. En cuanto lo vuelve a coger, viene hacia mí, hacia su diosa y me lo entrega como ofrenda, ladrando feliz, para que vuelva otra vez a lanzarlo.

Patricia Sánchez-Cutillas

http://www.talleresdeescrituracreativa.es
patricia@talleresdeescrituracreativa.es

lunes, 20 de marzo de 2017

El equinoccio de primavera



Os pongo unas líneas sobre el equinoccio de primavera de mi libro "Taller de escritura y magia". Si queréis leer más, podéis encontrar las primeras páginas en Amazon, poniendo el título del libro, Taller de escritura y magia y el nombre y apellido de la autora, Patricia Sánchez-Cutillas.
Y si queréis consultar talleres, lo podéis hacer en http://www.talleresdeescrituracreativa.es


El equinoccio de primavera

En la mitología griega este período corresponde a cuando Hades, el señor de los infiernos, tiene que liberar a Perséfone. Esta sube al mundo de los vivos y la tierra rejuvenece. En otras leyendas correspondía al período en el que Osiris resucita después de ser despedazado por Set; al de Dionisio, que resucita después de ser despedazado por los gigantes; y al de Jesucristo, que resucita después de ser crucificado por los romanos. Está relacionado también con el mito de Adonis, el dios del grano, en Belén, que significa casa del pan. Es, en conclusión, el período de la resurrección del dios después de morir.
Foto de Robert Kerton
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Uno de los símbolos más utilizados en Semana Santa es el huevo. El huevo, el hornazo, la mona de Pascua, como se celebra en la Comunidad Valenciana o en otros países como Estados Unidos, no es solo un elemento lúdico:

El huevo es el símbolo de aquello que aún no existe pero que contiene en su interior la esencia de la vida presta a manifestarse en cuanto se produzca la eclosión. Es igualmente las semillas, de forma que contiene a aquello que deberá germinar y crecer a partir de ella.

Demetrio Santos, Investigaciones sobre astrología.

Es lo que está sumergido en la noche, en el útero, y eclosiona. En la religión órfica se pensaba que el origen del mundo fue el huevo cósmico. En la película El corazón del Ángel, de Alan Parker (1987), una de las escenas más famosas es cuando Robert de Niro, que interpreta al diablo, se come un huevo.

La primavera ha sido una estación muy inspiradora para obras literarias.  Valle Inclán escribió sus Sonatas, cuatro obras referentes a cada estación: Sonata de primavera, Sonata de verano, Sonata de otoño y Sonata de invierno.
En el cine Eric Rohmer hizo cuatro películas cada una basada en una estación. Cuento de primavera, Cuento de verano, Cuento de otoño y Cuento de invierno.


Una de las escenas de la película Calle Mayor (1956), de Juan Antonio Bardem, se desarrolla durante la procesión de Semana Santa. Es un encuentro de todo el pueblo y la escena contribuye a mostrar la sociedad recoleta y provinciana. La historia es una crítica a una mentalidad mezquina que condenaba al ostracismo a las mujeres solteras. La película nos muestra lo muerta que está la espiritualidad. La forma de divertirse de la gente consiste en humillar al prójimo.
En el Hollywood clásico hay un musical de Fred Astaire, Desfile de Pascua (1948). Los oratorios de Bach La pasión según San Mateo y La pasión según San Juan, adaptan los respectivos evangelios y son piezas claves de estas fechas. En general el equinoccio es el comienzo, equivaldría al amanecer. Las ideas se gestan pero aún no han sido concretadas como se hará en verano. Tus historias en primavera pueden hacer referencia a la espiritualidad, a la muerte de una vida antigua y la resurrección de lo nuevo.

                                                                     Taller de escritura y magia, Patricia Sánchez-Cutillas

miércoles, 15 de marzo de 2017

"Pepita Jiménez", el hedor de la pederastia

Las sheriff literaria recorre solitaria las vastas llanuras de Google, Opera, Mozilla, Chrome y demás; los infinitos estantes de las bibliotecas y las mesas concupiscentes de las librerías. Olfatea las tramas, denuncia el plagio, lucha contra la desigualdad, escarnece la mediocridad mercantilista y sigue a su intuición hasta dar con los tesoros literarios que se puede encontrar solo en algunos libros. Odiada por algunos y querida por aquellos que buscan la calidad literaria, su lucha más encarnizada es contra la desigualdad y el olvido de una especie que ha existido durante siglos escondida en la sociedad; una especie ninguneada, vapuleada, asesinada por la inquisición, quemada por bruja, repudiada, sobrecargada de trabajo para no tener ni un momento en la vida para estar consigo misma, acusada de tonta, de débil y, a veces, maltratada. La especie de: la escritora.

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Pepita Jiménez, de Juan Valera


La tan encumbrada obra de Valera parte de un punto vomitivo: un anciano de ochenta y tres años, millonario de la Andalucía rural, frecuenta el hogar paupérrimo de una señora viuda que tiene una hija de quince llamada Pepita Jiménez. El anciano podría haber puesto sus ojos en la viuda, a la cual sacaría como mínimo cuarenta y tres años. Pero no, va más lejos aún. Pide la mano de la niña de quince que, debido a la pobreza en la que viven, su madre le condiciona a dar el sí. Por fortuna para ella, llegan los ciclos de la vida y a los veinte años ya es viuda y rica.

Sí, la obra tiene mucho mérito: reproduce la técnica del manuscrito encontrado, utiliza el género epistolar, comienza en media res, cuenta con varios puntos de vista, está muy bien escrita, fue un éxito en su época y todo eso. Pero no deja de ser un hecho vomitivo. En algún momento del libro la protagonista cuenta que acabó hastiada de su marido, pero solo lo dice de pasada.

Lo que me llama la atención es que la crítica literaria haya pasado por alto ese pequeño detalle.

La primera reacción de una luchadora por la igualad como yo es la de despotricar contra este argumento planteado como una novela romántica o de enredo. Parece que da una lección: a esas niñas que se sacrifican y se casan con ancianos por obedecer a sus padres, luego la vida les regala algo mejor.
Se suma a ello que, la heroína es todo un dechado de virtudes, casi una superwoman de la época: guapa, buena creyente, realiza muchas obras de caridad... Tantas virtudes juntas le da un tufo sexista.
Para colmo, un señor de cincuenta años, don Pedro, empieza a pretender a Pepita Jiménez. Debe de ser que tengo la mentalidad del siglo XXI demasiado inoculada en el cerebro porque mi primera pregunta es: Pepita ha tenido la penitencia de estar casada con un anciano, si llega a los veinte viuda y rica, ¿por qué no se busca a alguien de su edad para resarcirse y pasa olímpicamente del pretendiente que le lleva treinta años? No tengo nada en contra de las parejas adultas formadas por miembros de diferentes edades, aunque me mosquea que siempre tenga que ser él maduro y ella la joven. Pero en la época de Pepita Jiménez para una mujer casarse era como ganar unas oposiciones o conseguir un buen puesto de trabajo, no tenían otra opción laboral ni de asegurarse el sustento.

Parece que el autor se olía que, siglos más tarde, nos íbamos a hacer esa pregunta sobre su novela y en algún momento del argumento da un giro. Don Pedro tiene un hijo que va a tomar los hábitos, don Luis de Vargas, y ese sí tiene la misma edad de Pepita. De hecho la novela se cuenta en su mayor parte a través de los ojos y las cartas de don Luis, quien se acerca a la bella Pepita con la guardia bajada porque piensa que es su posible futura madrastra. Después de una serie de enredos, Pepita acaba declarando su amor a don Luis: "amo en usted no ya sólo el alma, sino el cuerpo, y la sombra del cuerpo, y el reflejo del cuerpo en los espejos y en el agua, y el nombre, y el apellido, y la sangre, y todo aquello que le determina como tal don Luis de Vargas: el metal de la voz, el gesto, el modo de andar, y no sé qué más diga”.
Y después de estos bellos argumentos este decide dejar los hábitos por ella. Se ennovian y se lo tienen que contar al padre, qué engorro. Pero no, mira qué bien, resulta que el padre fingía cortejar la chica, pero en realidad quería que los dos jóvenes se ennoviaran para que su único hijo no tomaran los hábitos.


Bueno, ahí acaba la obra y como feminista no me deja muy tranquila. Pero siempre hay que ir un poco más allá e indagar no solo en la novela, sino en el impacto social. Y además del éxito que produjo, (se vendieron enseguida 100.000 ejemplares, para mí lo quisiera, se tradujo a diferentes idiomas y demás) resulta que el escritor se tuvo que enfrentar a los sectores más reaccionarios de la sociedad. Primero por una famosa escena de una excursión en la que Pepita Jiménez se maneja bien a caballo y, en cambio, don Luis monta con bastante torpeza una mula.
Claro, por entonces una mujer no podía hacer algo mejor que un hombre; y, por lo visto, ni siquiera un personaje femenino de novela. Y lo segundo porque es Pepita la que toma la iniciativa en la declaración de amor. Debió de espantar a los papás y mamás de la época, al fin y al cabo las niñas tenían que ser pasivas y dulces. En esa época se vieron estos actos como un cruce de roles una virilización de la mujer y una feminización del seminarista. Y lo tercero, eso de que una mujer desviara a un hombre de su carrera eclesiástica, aunque fuera por una finalidad casta como es el matrimonio, también estaba mal visto.


En fin, es una novela curiosa. A pesar de esa pátina de valores tan tradicionales, de contar con una protagonista que te pone nerviosa por lo buenecita y lo beata que es, resulta que tuvo su dosis de escándalo y, hay que reconocerlo, de feminismo.

En fin, recomiendo su lectura aunque huele un poco a naftalina. Hay novelas de esta época que me parecen mucho más interesantes.

La sheriff literaria

miércoles, 8 de marzo de 2017

MI APORTACIÓN EN LA LUCHA CONTRA LOS MALOS TRATOS


Hoy Día Internacional de la Mujer os pongo aquí el comienzo de mi novela "La voz empedrada". Está basada en el maltrato machista y en las dificultades que puede encontrar una mujer maltratada con la justicia. Mi pequeña aportación como escritora contra los malos tratos:



Si quieres matar al juez González Resadas, tendrás que dejar pronto al niño en la guardería alrededor de las nueve y media de la mañana. El juez toma café todos los miércoles a las diez en punto en un bar de la plaza de Castilla junto a la boca de Metro. Sabes que no hay transporte mejor en Madrid que el público, sobre todo cuando se tiene que asesinar a alguien. Coges el azucarillo y lo introduces en el bolso. Tienes que sacar al niño del triciclo y ponerle la camiseta. Se resiste, como todas las mañanas, y te enfadas. Aún así a las nueve y media en punto el niño ya está en la guardería. La línea azul siempre te ha parecido triste. Sobre todo a partir de Cuatro Caminos, cuando la muchedumbre de pasajeros se depura y solo quedan entre los oficinistas algunos delincuentes misérrimos que se dirigen a los juicios. Esperas un poco a unos metros de la cafetería, junto al quiosco de la Once. Enseguida lo divisas, acompañado, como no, de una veinteañera con mechas embutida en un traje de chaqueta, y se meten en el local. Entras. La cafetería está llena de gente, hace calor y se oye bullicio. Ves cómo la frente mezquina del juez navega sobre las cabezas, más que por alta por erguida, y llega en pocas brazadas a la barra. Allí se abre sitio y su acompañante se coloca a su izquierda. Tú también te haces sitio en la barra y te colocas a la derecha de la pareja. Te apresuras para que te den antes que a ellos un café con leche, que enseguida te ponen sobre la barra. El juez pregunta algo a la chica y, obviamente, es él quien habla con el camarero. Al cabo de un minuto les han puesto sobre la vitrina dos tazas, una con café con leche y otra, la de él, de café solo. Café amargo, piensas, como tus sentencias. 

Él te da la espalda para hablar o impresionar a su acompañante. Le cambias su azucarillo por el que acabas de sacar del bolso. Él no se da ni cuenta, tan entretenido está en escucharse a sí mismo. Pasa la taza correspondiente a la joven sin dejar de hablar. Luego coge su café, rasga el papel del sobre y vierte su contenido. Tú decides en ese momento que, a pesar de todo, disfrutarás del desayuno. La ola de calor de estos días no justifica el uso de tus guantes blancos. Pero la elegancia de tu conjunto verde de loewe, un tanto extravagante, los hace posibles. Cuando ves que el juez tira el azucarillo vacío a la papelera, te agachas para cogerlo y metértelo rápidamente en el bolso. Aprovechas que lo tienes abierto para guardar tu taza y tu cuchara en la bolsa de plástico que guardas dentro. El camarero no se ha dado cuenta. El juez empieza a beber su desayuno. Ves cómo lo apura en casi un único trago, sonríes y te diriges a la salida. El tumulto no parece reparar la atención en ti. De repente alguien chilla. Te vuelves y miras hacia la barra. La frente mezquina del juez ya no está y la veinteañera mira, asustada, al suelo. Los parroquianos pierden de repente la alegría y se oye el rumor de una sola pregunta entre los distintos grupos: ¿Qué ha pasado? Tú, desde la puerta, sonríes y te diriges al Metro. Si te das prisa, podrás hacer la compra.
—El relato corto es restar —miré a todos lo que me escuchaban—. Concebir una sola idea y ejecutarla. No tenéis que desparramaros con las descripciones ni ahondar en vuestros sentimientos. Eso hay que suprimirlo. Como decía Pardo Bazán, el relato es un dardo que va directamente a la diana. Los alumnos seguían silenciosos mientras tomaban apuntes. Solo llevaban un par de clases del intensivo de verano y aún no se atrevían a opinar. —Es como la vida.


La voz empedrada, Patricia Sánchez-Cutillas