miércoles, 21 de diciembre de 2016

Séptima puerta cósmica del año: el solsticio de invierno.


El significado literario del solsticio de invierno

Aquí os pongo sobre unos párrafos de mi libro Taller de escritura y magia, del significado del solsticio de invierno y cómo utilizar las fechas mágicas para escribir.

Para nuestros antepasados las acciones no eran individuales. Cada una de ellas procedía del universo y emitía hacia el universo su energía. De modo que incluso las superfluas cocreaban el mundo. Por eso, no había nada mejor que apoyarse en los grandes cambios del cosmos para darles aún más fuerza y estar en armonía con él.

Los antiguos pensaban que había ocho puertas cósmicas a lo largo del año, coincidiendo cada una con una fecha sagrada. Todas las culturas más o menos comparten las mismas. Las fechas tienen relación con la rueda del año que simbolizaba a la Gran Diosa y estaba dividida en ocho partes.

A través de estas puertas los poderes de la Tierra emergían con más intensidad sobre sus moradores. También marcaban la llegada del tiempo atmosférico: el frío, el calor, las lluvias… La gente lo tomaba como referencia para sembrar, estabular el ganado o cosechar.

El solsticio de invierno, que en el hemisferio norte es en diciembre y en el hemisferio sur empieza en junio, es la séptima puerta del año.

Séptima puerta: solsticio de invierno, 24 de diciembre

Es el día más corto del año cuando el Sol está en su máxima decadencia. Pero el Sol no muere, sino que renace. El 25 de diciembre se consideraba la puerta de los dioses, el momento en el que las fuerzas divinas elegían manifestarse sobre la Tierra. Nace el dios niño y a partir de entonces los días se alargan.

En Roma se celebraban las Saturnales en honor a Saturno (Cronos). Duraban del 17 al 25 de diciembre. Durante estas fiestas se intercambiaban regalos, se hacían grandes banquetes y los esclavos gozaban de bastante libertad. A veces incluso intercambiaban los papeles con sus dueños y eran estos los que tenían que servir a los esclavos.

En China eran varias las deidades a las que se consagraba ese día. En India era la fecha del nacimiento de Buda; en Egipto el nacimiento de Horus; en Grecia nacía el dios Dionisio de la virgen Sémele y para los cristianos, nace Jesucristo de la Virgen María.
En la mayoría de las culturas una diosa virgen daba a luz al dios niño. Simbolizaba el poder de la Tierra. De la misma manera que el vientre de la Tierra daba las cosechas y las semillas, el vientre de la diosa daba a luz a un niño dios. La Navidad cristiana fue creada a partir del siglo IV. Se cree que hasta entonces la Natividad se celebraba el día 5 de enero.


Podrías escribir una historia que pusiera en duda las creencias populares. Por ejemplo, en la tradición cristiana hay una serie de anacronismo respecto a este día. En esa época la mayoría de los pastores no cuidaban campo abierto a sus ovejas y tampoco se viajaba de noche. Los Reyes Magos no podían seguir ninguna estrella, tenían que viajar de día. Además, eran sacerdotes mazdeístas, no reyes. Se supone que José no era pobre puesto que tenía el oficio de carpintero. También se dice que el padrón, que fue la excusa para que José y María emprendieran el viaje, no tiene consistencia histórica.
Podrías documentarte y aceptar el reto de reescribir las historias de Nochebuena y de la noche de Reyes a tu manera. ¿Cómo se guiarían los Reyes Magos durante el día? ¿Qué motivo le llevó a José a emprender el viaje con María en un estado tan avanzado?



Patricia Sánchez-Cutillas, Taller de escritura y magia

miércoles, 14 de diciembre de 2016

CAPÍTULO I Cómo dotar de alma a tus personajes

CAPÍTULO I Cómo dotar de alma a tus personajes

Construir personajes es labor de artesanos. Dotarlos de alma es labor de artistas.
Tus personajes deben ser creíbles, deben hacer olvidar al lector que no existen, deben hacerle olvidar que esa escena que se forma a través de las palabras no son más que signos impresos en el papel.

Sin ellos no existe la ficción.

En tu universo literario tienes que ser consciente de quién actúa, cómo habla, cuáles son sus colores favoritos y por qué, cómo es su aspecto físico, cuáles son sus deseos, temores u obsesiones, qué sentido tiene más desarrollado, cómo está decorada su casa o su habitación, qué lugares frecuenta y con qué tipo de gente se relaciona. Aunque estos datos no aparezcan en la narración, el autor o autora tiene que saberlo. Sacar en una escena un mechero de plástico en vez de uno de oro es una forma de dar información. Si se toma una coca cola en vez de una fanta o un zumo estás dando información sobre el personaje.

¿Cómo se construyen?
¿Cómo se puede dar a luz a un personaje? Es sencillo. Quizá pienses que no se te ocurre ninguno. Pero a lo largo de tu vida has conocido a mucha gente. Tu memoria ha asimilado mucha información, diferentes psicologías, gustos y acciones. Dentro de la memoria no se borra nada. Quizá te cueste acceder a tu banco de datos. Pero todo lo conocido permanece en ti.
Tenemos un gran potencial en nuestro interior que podemos utilizar. Un potencial intuitivo e intelectual, elementos muy eficaces para dar vida y verosimilitud a seres de ficción.
Puedes crearlos de varias maneras. Una de ellas es fijarte en alguien que tengas cerca. Lee el comentario de E.M. Forster:

A todos nos gusta fingir que no usamos personas reales, pero en realidad lo hacemos. Yo he usado algunas de mi familia. La señorita Bartlett era mi tía Emily; toda la familia leyó el libro, pero nadie se dio cuenta. Tío Willie se convirtió en la señora Failing…

Puedes tomar a una persona de la realidad como indica este autor. Pero recuerda que, sobre el papel y engarzado en tu historia, sufrirá una evolución, acabará tomando vida propia y se desvinculará de la persona original. Y no cometas la equivocación de pensar que necesitas haber viajado mucho o conocer en este momento a mucha gente para crear buenos personajes. El conductor del autobús al que subes cada día, las personas de tu oficina o el panadero te pueden servir por igual.

También puedes tomar otra opción buena tanto para la vida como para la Literatura. Si hay una parte de ti que te escuece o que escondes, una parte que intentas tapar, sácala, conviértela en un personaje y así te liberarás de su tiranía. Si una parte de ti siente envidia, aprovéchala, dale una salida creativa, metamorfoséala en un personaje envidioso. Todo lo que tienes en tu interior lo puedes utilizar para escribir, tanto tu parte luminosa como tus sombras. Cocínalo. Es la química lo que cuenta, la manera de combinar los ingredientes, el interés que pone las manos que las mezcla. 


Patricia Sánchez-Cutillas, ¿Te gusta escribir?

sábado, 10 de diciembre de 2016

TODOS SOMOS ARTISTAS

Todos somos artistas
Las ideas están en todas partes. Puedes ir a buscarlas al otro lado del océano, pero también pueden estar en los armarios de tu casa.
Y al igual que las ideas, el talento también está en todas las personas. Todo el mundo lo tiene. Que se desarrolle o no, es otro asunto. El talento sirve para pintar cuadros, escribir libros, crear empresas, decorar casas, hacer tu propia ropa... Lo único que hay que hacer es explorarse a uno mismo/a para adivinar cuál es el campo adecuado.
La teoría de que Dios ha otorgado el don de hacer arte a unos pocos ya ha sido desbancada por lo psicólogos. La semilla de la creatividad la llevamos todos dentro esperando que la coloquemos en el continente adecuado para que pueda empezar a crecer.
La única diferencia entre un escritor famoso y una persona a quien le gustaría serlo es la imagen de uno mismo. El famoso ha creído en él y se ha estado preparando mucho tiempo desde el pasado. Quien aún no lo es, a veces tiene el sueño vago de que si volviera a nacer, sería escritor, escultor, o lo que sea pero en su interior se avergüenza de sus propias ambiciones.
Al elegir este libro estás apostando por ampliar nuevos horizontes en tu mundo y todo lo que haces por ti va a repercutir siempre de forma favorable en tu vida.
Te animo a que te explores, a que nunca te avergüences de tener ambiciones artísticas, a que apuestes por ti y a que te sorprendas por descubrir que tus capacidades nunca han tenido límites.
Un saludo,

Patricia Sánchez-Cutillas, ¿Te gusta escribir?