viernes, 17 de febrero de 2017

Taller de Litarot. Una visión rápida sobre el amor.



Hola,

Aquí tenéis un vídeo del Litarot, un ejemplo de la tirada sobre el amor con nueve cartas.

Si queréis ver más vídeos como este, tenéis el canal llamado Litarot.

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martes, 14 de febrero de 2017

ESCRITURA Y MAGIA-SAN VALENTÍN Y LAS LUPERCALIAS

Febrero, el mes de la purificación. La limpieza y renovación.

El mes febrero es un mes que solía dedicarse a la purificación. Las ciudades se purificaban con sal caliente llamada februum. El día 2, la actual fiesta de la Candelaria, era el día en el que la Diosa terminaba su cuarentena después de dar a luz al niño dios sol. Cuando terminaba, se celebraba una fiesta. Los celtas le llamaban Imbolc; los romanos, Lupercalia y se la dedicaban al dios Pan. Los celtas celebraban el día de la diosa Brígida, de todo lo femenino y el retorno de la diosa después de la oscuridad. Brígida era una diosa de fuego triple, tenía las flechas de la inspiración, la sanación y el fuego del hogar o la forja. Se le relacionaba con la matriz, la tierra, el inframundo y el subconsciente. Todos los huecos de la tierra, cuevas, pozos, fuentes se consideraban sagrados. En algunos lugares se comía carne de cerdo y se guardaban los huesos para enterrarlos cuando comenzaba la siembra. La cerda representaba a la Diosa. Uno de los aspectos de Deméter era la Diosa Cerda. De hecho en la leyenda, la diosa nombra a un porquerizo su primer sacerdote.

Durante las Lupercalias, la diosa Luna era adorada con el símbolo de una loba, y representaba la purificación y la fertilidad. Era la época en la que las lobas entran en celo. Los griegos y los romanos sacrificaban animales y hacían tiras con su piel. Se perseguía a mujeres, que se ofrecían voluntarias, para golpearlas con las tiras y estimular la concepción. Con mucha frecuencia, la excitación acababa convirtiendo esta fiesta en una orgía hasta el punto de que en Roma se prohibieron. Las Lupercales son el origen de San Valentín.

El 14 de febrero de 1929 Al Capone ordenó asesinar a siete miembros de una banda rival. La famosa película La matanza de San Valentín, de Roger Corman (1967) reconstruye lo ocurrido. La película Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder (1959) también está centrada en ese día.

En estas fechas puedes escribir historias de amor, de purificación. Si escribes una historia sobre bdsm, la fiesta preferida de ellos son las lupercales. Una historia de amor situada en febrero tendría un matiz diferente que una comenzada en primavera o verano. ¿Cuál crees que sería? En febrero el amor vendría de una purificación. O sea, tu personaje habrá dejado atrás una serie de pautas mentales que no le servían respecto a su idea del amor. La historia empezaría como algo nuevo. En primavera y en verano los instintos, lo sexual y la fuerza de la tierra tendrían más protagonismo. 
Quizás en febrero tus personajes analizarían más los posibles pros y contras de empezar una relación y en verano o primavera se dejarían llevar más por su sexualidad. Lovecraft, en El horror de Dunwich, nos hace una breve biografía de un monstruo terrible. Se supone que su padre es el diablo. Para el día de su nacimiento, Lovecraft señala el Día de la Candelaria,un portal cósmico, fiesta ya cristianizada en la que por un lado se acaba el invierno, y por otro es un mes de purificación. Para mayor desafío a las normas divinas, nace en domingo, el día consagrado a Dios (se supone que su padre tiene poder para elegir la fecha de nacimiento). Este autor nos cuenta una historia fantástica pero nos consigue meter en la atmósfera sobrenatural y uno de los recursosque utiliza son las fechas mágicas:
Fue en el término municipal de Dunwich, en una granja grande y parcialmente deshabitada levantada sobre una ladera a cuatro millas del pueblo y a una media de la casa más cercana, donde el domingo 2 de febrero de 1913, a las 5 de la mañana, nació Wilbur Whateley. La fecha se recuerda porque era el Día de la Candelaria, que los vecinos de Dunwich curiosamente observan bajo otro nombre, y, además, por el fragor de los ruidos que se oyeron en la montaña y por el alboroto de los perros de la comarca que no cesaron de ladrar en toda la noche. También cabe hacer notar, aunque ello tenga menos importancia, que la madre de Wilbur pertenecía a la rama degradada de los Whateley. (…)
La madre estaba extrañamente orgullosa de aquella criatura de tez morena y facciones de chivo que tanto contrastaba con su semblante enfermizo y sus ojos rosáceos de albina, y cuentan que se le oyó susurrar multitud de extrañas profecías sobre las extrañas facultades de las que estaba dotado el niño y el impresionante futuro que le aguardaba.

Este autor conoce y maneja todas las fechas mágicas del mundo celta y las utiliza para recalcar que son puertas que nos unen con el mundo sobrenatural.



Patricia Sánchez-Cutillas, Taller de escritura y magia